Comando Vermelho: una visión general del grupo criminal más antiguo de Brasil.

1. Introducción

El Comando Vermelho (CV) es la organización criminal más antigua de Brasil que sigue en activo y, por número de integrantes, la segunda del país tras el Primeiro Comando da Capital (PCC), con una base estimada en torno a los 30.000 miembros. A diferencia del PCC (una estructura relativamente centralizada, organizada en “sintonías” funcionales), el CV se comporta como una red de actores con fuerte autonomía local, articulada por lealtades carcelarias y por la autoridad de los jefes de cada complejo de favelas.

Esa diferencia de diseño organizativo explica buena parte de su trayectoria reciente. Mientras el PCC priorizó la internacionalización y evitó el conflicto abierto, el CV apostó por la conquista territorial dentro de Brasil: un estudio del Fórum Brasileiro de Segurança Pública difundido en diciembre de 2025 concluyó que ambas facciones están presentes en las 27 unidades de la Federación, pero que solo ejercen hegemonía (control sin disputa) en trece estados, seis de ellos del CV: Acre, Amazonas, Mato Grosso, Pará, Tocantins y Río de Janeiro.

El salto cualitativo llegó en 2026. El 28 de mayo, el Departamento de Estado de Estados Unidos designó al CV y al PCC “Specially Designated Global Terrorists” y organizaciones terroristas extranjeras, la primera vez que Washington aplicaba esa categoría a facciones criminales brasileñas. La medida no es principalmente policial sino financiera: expone a sanciones y a responsabilidad penal en Estados Unidos a cualquier persona o empresa que preste apoyo material a las organizaciones designadas, con efectos directos sobre las obligaciones de diligencia debida de quienes operan en Brasil.

Este artículo se apoya exclusivamente en fuentes abiertas: documentos oficiales del Ministério Público y de las policías brasileñas, registros de la Secretaría Nacional de Políticas Penales, informes de centros de investigación con metodología publicada y prensa de referencia. Se ha excluido de forma deliberada cualquier enciclopedia colaborativa, agregador o portal sin autoría identificable. Cada párrafo indica entre corchetes el número de la fuente y su calificación Admiralty; el sistema de clasificación se explica al final.

 

 

2. Historia

Comando Vermelho nació en el contexto de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, concretamente en la década de 1970, en el Instituto Penal Cândido Mendes (apodado “el caldero del infierno”) en Ilha Grande, frente a la costa de Río de Janeiro. Bajo el nombre inicial de Falange Vermelha, surge de la convivencia forzada entre presos comunes y presos políticos con el objetivo de combatir la tortura y los malos tratos en el sistema penitenciario. De aquella convivencia penitenciaria el grupo heredó una retórica de inspiración marxista y, sobre todo, un método: la planificación militar aplicada al delito común. Su figura fundacional fue William da Silva Lima alias “el Profesor”, encarcelado desde 1971 y condenado a casi cien años por asaltos, extorsión y secuestro, que actuaba como representante oficioso de los presos ante las autoridades.

 

William da Silva Lima, o Professor, foi um dos fundadores do Comando Vermelho — Foto: Arquivo

Imagen 1. William da Silva Lima alias “el Profesor” y fundador de Comando Vermelho. Fuente: Agência O GLOBO.

 

Lo que distinguió a la FV de otras camarillas carcelarias fue su mecanismo de financiación invertido. Los miembros en libertad no se desentendían de los presos: tenían la obligación de sostenerlos. Los asaltos a bancos y otras actividades del exterior pagaban las condiciones de vida dentro del penal y financiaban las fugas (más de un centenar solo en 1980), de modo que la cárcel dejó de ser el final de la carrera criminal para convertirse en su retaguardia. Ese contrato entre el adentro y el afuera es la pieza que explica la supervivencia de la organización durante cinco décadas, y es también el modelo que otras facciones acabarían copiando: dos décadas más tarde, en São Paulo, el Primeiro Comando da Capital (PCC) surgiría de un movimiento de presos inspirado en el mismo principio.

En 1979, la Ley de Amnistía del presidente João Figueiredo liberó a los presos políticos y la Falange Vermelha adoptó el nombre con el que se la conoce hoy, el Comando Vermelho. Ya sin su componente ideológico y con toda su estructura intacta, el mercado de la cocaína empezaba a despegar. El Comando Vermelho (CV) estaba en una posición inmejorable para asociarse con los proveedores colombianos: tenía disciplina interna, capacidad de coordinación y hombres armados dispuestos a tomar territorio. Entre 1983 y 1986 se extendió sobre los puntos de venta de droga (bocas de fumo) de la ciudad y, hacia 1985, controlaba alrededor del 70 % de los puntos de venta de droga de Río de Janeiro.

Ese control se ejerció sobre la ausencia del Estado. El grupo se instaló en barrios que la administración pública llevaba décadas desatendiendo y montó allí un sistema de gobierno paralelo: resolución de disputas, regulación de la convivencia y, sobre todo, empleo para una población excluida del mercado laboral formal.

El éxito trajo fragmentación. En 1994, el asesinato de Orlando da Conceição alias Orlando Jogador a manos de Ernaldo Pinto de Medeiros alias Uê dio origen a Amigos dos Amigos (ADA), y en los años siguientes el Terceiro Comando Puro se consolidó como el otro gran rival interno, junto a las milicias, grupos paramilitares integrados en parte por policías y exmilitares. El resultado fue una geografía de guerra permanente por el control de los puntos de venta, en la que el Estado intervino con operaciones de alta letalidad, por ejemplo: la chacina de Vigário Geral del 29 de agosto de 1993 (21 vecinos asesinados por policías militares en represalia por la muerte de cuatro agentes el día anterior, sin que ninguna de las víctimas tuviera relación con aquel crimen) es el episodio fundacional de esa dinámica. De 52 denunciados, siete fueron condenados.

 

Uê no Fórum de Justiça, em agosto de 2002, semanas antes de ser morto

Imagen 2. Uê en el Foro de Justicia en agosto de 2002, semanas antes de ser asesinado. Fotografía de Ricardo Leoni/Agência O GLOBO.

 

En los años noventa, con el declive de los bicheiros (los jefes del juego ilegal que durante décadas habían sido el poder criminal dominante de la ciudad) el Comando Vermelho pasó a ser la principal organización criminal de Río y empezó a proyectarse sobre otros estados. En 2005 se estimaba que controlaba más de la mitad de las zonas más violentas de la ciudad.

La respuesta institucional llegó con el programa de Unidades de Policía Pacificadora, iniciado en diciembre de 2008 en la favela Santa Marta, alcanzó 38 unidades que cubrían 264 territorios y alrededor de un millón y medio de personas, con más de 9.500 policías formados en policía de proximidad. A partir de 2015 el presupuesto se recortó de forma continuada.

El punto de inflexión llegó a finales de 2016, cuando se rompió la alianza de más de dos décadas con el PCC por el control de las rutas de contrabando en la frontera paraguaya. La consecuencia se midió en cadáveres: las matanzas carcelarias de Manaus y Roraima, en enero de 2017, dejaron casi noventa presos muertos. El PCC pasó a erosionar al Comando Vermelho aliándose con sus enemigos y cooptando a sus miembros, y la disputa desbordó la frontera: ambos grupos pasaron a competir por las rutas del narcotráfico entre Mato Grosso y el departamento boliviano de Santa Cruz.

En 2018 el propio observatorio legislativo federal documentaba el deterioro del programa. Su declive coincidió con el rearme del CV. Su sustituto, el programa Cidade Integrada, se lanzó el 19 de enero de 2022 en Jacarezinho y Muzema con el mismo esquema de intervención policial y social simultánea, y arrastró la misma crítica que había hundido a su antecesor: diseñado de arriba abajo, sin participación de las comunidades donde debía aplicarse.

Al conflicto con el PCC se sumó el avance de las milicias, que se infiltraron en territorio del CV hasta reducir su presencia en Río a alrededor de una cuarta parte de la ciudad en 2022, desde entonces la facción ha ido recuperando terreno.

3. Organización: estructura, funcionamiento y reclutamiento.

Comando Vermelho es una “empresa criminal” con contabilidad propia, metas de recaudación y reportes diarios dirigidos a la cúpula instalada en el Complexo da Penha, además de un mecanismo de sustitución funcional inmediata que permite reemplazar a cualquier mando capturado o abatido.

En la cúpula identificada figuran, entre otros:

  • Edgar Alves de Andrade alias Doca, como líder principal actual (debajo de los líderes encarcelados Marcinho VP y Fernandinho Beira-Mar, que conservan influencia desde la cárcel) con 26 órdenes de detención pendientes, y mandos especializados en seguridad, logística y asalto territorial.
  • Carlos da Costa Neves, alias Gadernal, al frente de la seguridad.
  • Washington César Braga da Silva alias Grandão, en comunicaciones y logística.
  • Juan Breno alias BMW, como responsable de la “Equipe Sombra”, la unidad encargada de las invasiones de territorio ajeno.

 

Quién es Edgar Alves, el capo narco más buscado de Río de Janeiro y líder del Comando Vermelho

Imagen 3. Edgar Alves, el capo narco más buscado de Río de Janeiro y actual líder del Comando Vermelho. Fuente: Radio Mitre.

 

Según el Ministério Público do Rio de Janeiro (MPRJ) el organigrama que describe tiene siete niveles:

  • Chefes de guerra:  fijan la estrategia, gestionan las finanzas y dirigen la expansión territorial.
  • Gerentes de área: administran el tráfico en cada comunidad y remiten la recaudación a la cúpula.
  • Seguranças: encargados de proteger a los jefes y custodiar el armamento.
  • Soldados: defienden los puntos de venta y combaten a las facciones rivales.
  • Vapores: venden la droga y transportan el dinero.
  • Radinhos: responsables de las comunicaciones internas y del monitoreo policial.
  • Olheiros: vigilan los accesos y alertan de la llegada de la policía.

Conviene puntualizar que Comando Vermelho funciona como una red de actores con fuerte autonomía local, no como una pirámide única: la estructura de siete niveles describe con precisión el gobierno de un complejo de favelas, no la relación entre los liderazgos de Río, los de Ceará y los de la Amazonía, que se articulan por lealtad carcelaria, reputación y conveniencia comercial más que por jerarquía formal.

Lo que mantiene unida a la organización es la circulación permanente de mercancía, dinero e información. La droga desciende desde la cúpula hacia los gerentes de área y de estos a los vapores, que la venden al menudeo. La recaudación recorre el camino inverso, con metas fijadas de antemano y rendición de cuentas diaria. La información (la posición de la policía, los movimientos de las facciones rivales, el estado de cada punto de venta…) asciende desde los olheiros y los radinhos hasta los chefes de guerra, que son quienes deciden sobre ella.

Cada gerente de área responde por la recaudación de su comunidad ante la cúpula, con registros contables propios y reportes diarios, y el incumplimiento se salda con la sustitución o la eliminación del responsable. La misma lógica explica la resiliencia del grupo frente a las operaciones policiales: el MPRJ constató que la estructura reemplaza de inmediato a los mandos detenidos o abatidos, de modo que no interrumpe la actividad. La cárcel queda dentro de ese circuito. El modelo que el grupo inventó en los años setenta (los miembros en libertad sostienen económicamente a los presos y estos conservan autoridad sobre el territorio) sigue operando.

El control territorial del CV descansa en un sistema de alerta temprana que precede a cualquier despliegue armado. Los olheiros vigilan los accesos, los radinhos coordinan por radio y monitorizan las comunicaciones policiales, y solo entonces entran en juego los soldados. Ese escalonamiento convierte cada incursión policial en una operación contra un adversario avisado, y es la razón por la que las megaoperaciones obtienen sistemáticamente más bajas que detenciones de mandos.

En el plano táctico, el procedimiento estándar frente a una incursión combina el bloqueo de las vías de acceso (con vehículos robados, a menudo incendiados) para retrasar la entrada de los blindados, y la retirada organizada hacia zonas de vegetación densa donde la facción mantiene células de apoyo. Ese comportamiento se documentó a gran escala durante la operación de octubre de 2025, cuando los bloqueos afectaron al transporte y a los servicios de Río y de municipios vecinos.

La novedad de los últimos dos años es la incorporación del componente aéreo no tripulado. El CV emplea drones de carga de gran tamaño para trasladar armamento entre favelas (hasta veinte fusiles por vuelo, según los reportes disponibles) y drones adaptados para lanzar artefactos explosivos sobre posiciones policiales. La respuesta institucional ha sido igualmente específica. Ejemplo de ello es la fuerza conjunta Missão Redentor II, articulada en el marco de la ADPF 635 del Supremo Tribunal Federal, dedicada a interceptar las rutas de entrada de armamento pesado en el estado antes de que llegue a las comunidades.

Hacia fuera, el funcionamiento se parece más a una franquicia que a una expansión corporativa. El Comando Vermelho aporta marca, contactos de suministro y respaldo armado, mientras que los grupos locales aportan territorio, hombres y conocimiento del terreno, y conservan su autonomía operativa. Ese modelo le ha permitido crecer con rapidez en el Norte y el Nordeste sin desplazar cuadros desde Río, y constituye al mismo tiempo su principal fragilidad: las alianzas se rompen con la misma facilidad con la que se sellan.

El reclutamiento sigue una progresión funcional que coincide con el organigrama del Ministério Público: se empieza como olheiro (vigilando accesos, una tarea de bajo riesgo penal y alta rotación), se pasa a radinho o vapor y solo después se accede a funciones armadas. Los escalones inferiores son, por diseño, los de mayor desgaste: los que acumulan detenciones, heridas y muertes. Cada avance territorial se traduce por tanto en presión de reclutamiento sobre la comunidad recién ocupada. Las cifras del sistema confirman que el 76 % de los menores infractores internados en el sistema socioeducativo de Río de Janeiro tiene vínculos con el Comando Vermelho, con una tasa de reincidencia del 43 % y una concentración en la franja de 16 a 18 años.

 

Imagen 4. Presuntos miembros jóvenes de Comando Vermelho siendo detenidos. Fuente: AFP.

 

El perfil del reclutado sigue un patrón. Según el Observatório de Favelas de Río el 57,4 % entró entre los trece y los quince años y casi un 8 % antes de los doce, el 59,2 % vivía en hogares con menos de tres salarios mínimos, solo el 5,2 % había completado la enseñanza media y cerca del 46 % abandonó la escuela entre los once y los catorce años, justo en la franja de captación. El abandono escolar no sigue al ingreso en la facción, lo precede y lo facilita. Preguntados por sus motivos, un tercio citó ganar dinero y casi otro tanto ayudar a su familia, pero un 18 % mencionó razones simbólicas (adrenalina, sensación de poder, respeto en el barrio) y la escasa cuantía de los ingresos confirma que lo material no basta para explicarlo: el dinero se destinaba sobre todo a ropa (46,1 %) y a la familia (31,7 %). Se entra por dinero, pero también por reconocimiento.

A esto se le suma el contexto material de falta de alternativas concretas de trabajo y de referencia y patrones sociofamiliares: ausencia de planificación familiar, embarazo adolescente, falta de guarderías, baja calidad de la educación pública y carencia de oportunidades.

 

 

4. Financiación.

El CV tiene una economía diversificada:

Narcotráfico: es el negocio fundacional del Comando Vermelho y el que estructura todo lo demás, pero hace tiempo que dejó de ser su principal fuente de ingresos medida en volumen. El tráfico de drogas representa menos del 15 % de la facturación de las grandes facciones brasileñas; el grueso procede de los delitos asociados al control territorial.

Dicho esto, la cocaína sigue siendo el eje que ordena la geografía del grupo. Brasil no es un gran productor, pero su frontera con Colombia, Perú y Bolivia y su litoral atlántico lo convierten en la plataforma de exportación natural hacia Europa y África, y el CV opera en esa cadena como intermediario logístico y comercial: controla corredores fluviales, negocia con proveedores andinos y coloca la mercancía en los puertos de salida, entre ellos Barcarena, en Pará, y Santos, en São Paulo.

La escalera de precios explica por qué el corredor se ha desplazado hacia el norte. El kilogramo de cocaína cuesta alrededor de mil dólares en Perú y Colombia, tres mil quinientos en Manaos, cinco mil al salir de la costa brasileña y unos cincuenta mil euros en las ciudades europeas. Entre 2019 y 2024, las incautaciones estatales en la región amazónica crecieron un 574 %, por encima de las 162 toneladas, y las federales un 84 %, hasta 118 toneladas.

Minería ilegal: es la más nueva y la que mejor explica su expansión hacia el norte. El International Crisis Group documentó en mayo de 2026 que la facción ha adquirido participaciones relevantes en la minería ilegal de oro de Madre de Dios, en Perú (desplazando a grupos criminales peruanos menores). El oro cumple una doble función como negocio e instrumento de blanqueo. A diferencia de la cocaína puede introducirse en el circuito legal mediante certificaciones de origen falsificadas. En la Guayana Francesa la facción obtiene renta del metal sin extraerlo, cobrando tasas de protección a los garimpeiros que explotan el orpaillage (minería artesanal de oro) ilegal, una actividad que las autoridades francesas le atribuyen directamente y que reproduce el esquema que aplica en Pará y Amazonas.

Extorsión y economías de control territorial: Es la partida mayor y la peor comprendida. En las áreas que domina, el Comando Vermelho monopoliza el suministro de gas, el acceso a internet, el transporte alternativo y el cobro de tasas a los comerciantes. Se trata de un modelo de poder paralelo que proporciona ingresos estables e independientes del precio de la cocaína, y que es además políticamente más resistente: incautar un cargamento perjudica a la facción, pero no altera la recaudación del gas ni la tasa del comercio.

Extracción ilegal de madera: Opera con la misma lógica territorial que la minería y en las mismas zonas. La facción ha ampliado sus intereses a la extracción ilegal de madera en Loreto y Ucayali, en la Amazonía peruana, y su avance en el Norte y el Nordeste brasileños se ha documentado en paralelo al del garimpo ilegal y el contrabando de madera.

Tráfico de armas: funciona a la vez como gasto y como negocio. Según un estudio de la Policía Militar de Río divulgado en mayo de 2025 y el rastreo de casi diez mil armas realizado por la Policía Federal, Estados Unidos es hoy el principal origen externo de los fusiles incautados al Comando Vermelho aportando el 46 % de los fusiles extranjeros incautados en 2024 y cerca del 60 % en los primeros meses de 2025, además de en torno al 80 % del total de armamento extranjero que entra en Brasil. Paraguay conserva un papel relevante como origen de revólveres y calibres menores y, sobre todo, como corredor: el 99 % de las unidades rastreadas entró por frontera terrestre, con la Triple Frontera como vía principal y Ponta Porã y Guaíra como puntos secundarios.

El segundo canal es interno. Un análisis del Instituto Sou da Paz sobre registros del Ministerio de Justicia concluye que el 57,3 % de las armas incautadas en el Sudeste entre 2018 y 2023 eran de fabricación brasileña, desviadas del mercado legal a través de testaferros, coleccionistas y tiradores deportivos, empresas de seguridad privada y las propias fuerzas del Estado. El periodo de flexibilización del acceso a las armas entre 2019 y 2022 amplió ese caudal. Brasil incautó 107.746 armas en 2025, y la proporción de fusiles sobre el total pasó del 0,7 % al 2 % en pocos años, mientras el peso del Nordeste en las incautaciones subía del 25 % al 33 %.

 

Gráfico mostra estabilidade com mais de 100 mil armas apreendidas por ano no Brasil • MJSP/Sou da Paz

Imagen 5. Gráfico de armas incautadas al año en Brasil. Fuente: MJSP/Sou da Paz.

 

El tercer canal es la producción propia, y es el que marca el salto de capacidad más reciente. En octubre de 2023, la Policía Federal desarticuló una red con una fábrica camuflada de tienda de muebles en el barrio de Calafate, en Belo Horizonte, y otra en Santa Bárbara d’Oeste, en São Paulo, equipadas con maquinaria industrial de precisión capaz de convertir piezas metálicas en fusiles AR-15 de calibre 5,56 listos para el uso. La planta paulista podía producir hasta 3.500 armas al año y la red llegó a suministrar cerca de un millar de fusiles al Comando Vermelho, a facciones de Bahía y Ceará y a milicias cariocas. Desde 2023, los analistas describen además un desplazamiento hacia el modelo de componentes separados y armas sin número de serie (llamados “fuzis fantasmas”), que complica el rastreo. Existen casos documentados de fabricantes de fusiles con impresoras 3D detenidos en Brasil, y fuentes expertas sitúan al Comando Vermelho desarrollando desde 2022-2023 una producción semiindustrial por esa vía, lo que supondría un salto tecnológico relevante en su capacidad bélica.

Fábrica de móveis em Belo Horizonte onde, segundo a PF, armas eram montadas — Foto: Reprodução/PF

Imagen 6. Imagen de la supuesta fábrica de muebles donde se encontraron los materiales para el montaje de los fusiles en 2023. Fuente: Policía Federal

 

Sicariato: la violencia por encargo funciona como servicio interno y externo, con pagos estimados de hasta 50.000 reales por ejecución, y de 5.000 a 7.000 por las tareas de apoyo como la localización de las víctimas. La orden llega en remoto, por llamada o videollamada sin imagen, de modo que el ejecutor no conoce al mandante. Los casos documentados en 2025 y 2026 muestran el mismo servicio aplicado a fines distintos: el Ministerio Público de Río imputó a cuatro miembros por matar a un adolescente y torturar a otros dos en la Comunidade César Maia, por orden del jefe Edgar Alves de Andrade, Doca, al hallarse en un teléfono una imagen del Terceiro Comando Puro; el triple homicidio de Nova Andradina, en Mato Grosso do Sul, fue represalia por la muerte de un integrante atribuida al PCC; en Leticia la Policía Nacional colombiana desarticuló una célula dedicada exclusivamente al sicariato; y en Bolivia la policía atribuyó a la facción los cuatro asesinatos de San Ignacio de Velasco.

Blanqueo de capitales: el dinero ilícito se lava mediante varias vías. Una de ellas es la empresa pantalla. En mayo de 2026 la Delegacia de Repressão a Entorpecentes ejecutó 21 órdenes de detención en cinco estados y documentó 435 millones de reales movidos en cuatro años a través de sociedades de reciclaje y chatarra, depósitos fraccionados en efectivo y facturación falsa. Otra son los criptoactivos, hoy el canal principal, porque el dominio territorial permite generar el activo en origen, como la granja clandestina de minería hallada en el Complexo de Lins, y porque el volumen mayorista circula ya fuera de la banca: en la triple frontera amazónica la Polícia Federal describió una institución financiera paralela montada sobre la casa de cambio Romar LTDA, sin autorización del Banco Central, que movió unos 128 millones de reales, mientras una sola cartera digital del esquema registró más de 72 millones de dólares en moneda estable. La tercera vía es la integración del dinero en el exterior: el 28 de octubre de 2025 el Tribunal Oral Federal nº 7 de Argentina condenó a ocho personas por lavar fondos de la facción desde Nordelta mediante carteras físicas, sociedades instrumentales e inmuebles, con Santa Cruz de la Sierra como destino.

 

5. Presencia nacional e internacional.

El CV y el PCC son los dos únicos grupos criminales brasileños con actuación en todas las regiones y los únicos clasificados como transnacionales. En su núcleo histórico, Río de Janeiro, el Comando Vermelho domina el 47,5 % del territorio bajo control de grupos armados, unos 150 km², donde vive el 47,2 % de la población sometida a ese control, en torno a 1,6 millones de personas. En ambos casos, casi la mitad del total en disputa. Su control territorial creció un 46,4 % entre 2007 y 2024, con hegemonía superior al 98 % en el este de Río (Leste Fluminense), mientras las milicias retroceden y el Terceiro Comando Puro se consolida como tercera fuerza.

Su mayor bastión en la ciudad es Rocinha, la mayor favela del país, con unos 72.000 habitantes según el censo de 2022. El CV la tomó a Amigos dos Amigos en 2018, junto con Vidigal, y desde entonces es su principal base en Río.

Fuera de Río, el avance más acelerado se registra en la Amazonía. Los municipios amazónicos bajo influencia de facciones pasaron de 178 en 2023 a 344 en 2025, y las ciudades con presencia del CV crecieron de 128 a 286 en ese mismo periodo (202 bajo control hegemónico y 84 en disputa), es decir, más del doble en dos años. La actualización más reciente eleva la cifra a 403 municipios amazónicos.

En el Nordeste, el caso extremo es Ceará. El CV prevalece en cerca del 80 % de los territorios cearenses, tras haber desplazado a la facción local Guardiões do Estado. A lo largo de 2026, la facción extendió la guerra territorial a Rio Grande do Norte (rompiendo su alianza con el Sindicato do Crime y disputando áreas en la Gran Natal, Mossoró, Tibau, Grossos y Baraúna) y ejerce influencia en Alagoas por control remoto desde el Complexo do Alemão.

Hay excepciones significativas. Rio Grande do Sul, São Paulo y el Distrito Federal (DF) son los únicos territorios donde el CV no tiene actuación estructurada, es decir, donde no ha logrado implantar liderazgos, marca y control territorial propios. En el primer caso, porque las facciones locales (Bala na Cara y Os Manos) tienen repartidas las prisiones y bloquean la entrada de organizaciones nacionales. Eso no significa ausencia de relación, sino lo contrario: lo que queda bloqueado es la subordinación, no el negocio, y ambas facciones mantienen asociaciones comerciales con las dos grandes: Bala na Cara con el Comando Vermelho y Os Manos con el PCC. En São Paulo la barrera es la hegemonía del PCC, aunque en marzo de 2026 una operación detuvo allí a cinco personas vinculadas al CV. En DF operan al menos siete organizaciones según el Atlas da Violência del Ipea, pero la única con control territorial propio es la local Comboio do Cão.

Imagen 7.  Elaboración de NAVAK Intelligence a partir de datos del Fórum Brasileiro de Segurança Pública, el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea), el Grupo de Estudos dos Novos Ilegalismos de la Universidade Federal Fluminense (GENI-UFF), el Instituto Fogo Cruzado, la Secretaria da Segurança Pública e Defesa Social do Ceará (SSPDS-CE) y el consorcio periodístico Amazon Underworld. Muy alta: hegemonía estatal documentada. Alta: control territorial significativo o guerra de expansión activa. Media: presencia verificada en posición subordinada o en disputa. Baja: sin actuación estructurada.

 

Fuera de territorio nacional, Comando Vermelho opera en siete países sudamericanos: Bolivia, Paraguay, Perú, Colombia, Venezuela, Argentina y Surinam. A ellos se suma la Guayana Francesa, departamento de Francia y territorio de la Unión Europea. La facción opera mediante negocios y asociaciones con grupos criminales locales para mover droga hacia Europa y África, y solo en Paraguay se le atribuye dominio territorial propio.

El punto más consolidado de esa proyección es la triple frontera amazónica. El CV domina hoy la región que conecta Brasil, Colombia y Perú, con una implantación productiva antes que territorial: laboratorios de cocaína propios y pistas clandestinas en Ucayali, en la provincia de Coronel Portillo, participaciones en la minería ilegal de oro de Madre de Dios y extracción de madera en Loreto. Desde ahí emplea la región en su doble condición de zona de producción y de puerta de entrada: el eje del Solimões conduce la mercancía hasta Manaos y la costa atlántica, mientras el corredor del Río Negro abre las rutas que vienen de Colombia y Venezuela. A esa red física se superpone una segunda, carcelaria: su capítulo amazonense mantiene presencia simultánea en las prisiones de Tabatinga y Leticia, a uno y otro lado de la línea fronteriza.

El eje colombiano es el más denso de la red. Los acopios clandestinos se sitúan en los departamentos de Caquetá, Putumayo, Huila y Amazonas, y desde allí la carga cruza la frontera por una malla fluvial que incluye los ríos Caquetá, Japurá, Apaporis, Vaupés, Negro, Solimões, Yavarí y el propio Amazonas. Por el noroeste, esa malla desemboca en la región brasileña de Cabeça do Cachorro (el municipio de São Gabriel da Cachoeira, en la triple frontera con Colombia y Venezuela), desde donde el río Negro conduce directamente a Manaos. Los proveedores son las disidencias de las FARC. Por ese mismo corredor no circula solo cocaína: el Comando Vermelho es hoy uno de los principales compradores de la marihuana “cripa” cultivada en el norte del Cauca, lo que lo convierte en un importador con capacidad de encargo sobre producciones distintas y cadenas de suministro separadas. En enero de 2026 cayó en Cartagena del Chairá, en Caquetá, Efrén Ipuz Prada, señalado como responsable financiero de la organización fuera de Brasil, que operaba con documentación falsa, empresas fachada y criptoactivos.

Bolivia es el frente más violento y el más reciente. La guerra con el PCC se trasladó allí en 2026 por el control de los corredores que conectan la producción andina con Mato Grosso, con epicentro en el departamento de Santa Cruz y, dentro de él, en el municipio fronterizo de San Matías: quince mil habitantes, pistas clandestinas y conexión por carretera con Brasil. El segundo foco es Guayaramerín, en Beni. Argentina, en cambio, funciona como plataforma de blanqueo y de desviación de armamento a través de Paraguay.

Paraguay es el único país donde la Policía Federal brasileña atribuye al Comando Vermelho dominio territorial propio, y no solo tránsito. Los casos documentados, sin embargo, acreditan sobre todo una función logística y de aprovisionamiento hacia Río, no un control del terreno comparable al que la facción ejerce en la Amazonía. Lo que se ha desmantelado allí son redes de compra y envío: estructuras con fachada empresarial que adaptan vehículos con compartimentos secretos para remitir munición de alto calibre, piezas de fusil y estupefacientes (marihuana) a las favelas cariocas. Sobre esa función logística, el territorio se reparte en dos papeles complementarios: el este, en Canindeyú, como zona de tránsito y de presencia de cuadros brasileños, y el área metropolitana de Asunción como refugio de prófugos.

El eje venezolano cumple dos funciones. La primera es de tránsito: hay envíos documentados de cocaína colombiana que combinan embarcaciones por el río Negro con aeronaves que cruzan el espacio aéreo venezolano hasta Surinam. La segunda, y la más relevante, es de armamento: la operación “Rota do Norte”, desplegada el 16 de junio de 2026 por la Policía Civil de Roraima, sostiene que el Tren de Aragua abastece a la facción de fusiles, ametralladoras del calibre .50 y lanzagranadas. La operación identificó setenta y siete objetivos, ejecutó veinticinco órdenes de prisión preventiva en seis estados y cifró en unos seis mil millones de reales el volumen movido en dos años. Pacaraima es el único cruce por carretera entre ambos países, y su continuación natural la BR-174 hacia Boa Vista y Manaos.

En Surinam, la función es doble. La operación “Red Fox” de junio de 2026 acreditó una retaguardia financiera y de aprovisionamiento de armas, y el 7 de julio la Policía Federal y la Marina brasileña, con apoyo de la DEA y de la Joint Interagency Task Force South, interceptaron un pesquero en aguas internacionales frente a su costa con una carga que la prensa brasileña cifró en unos 3.700 kilos.

En la Guayana Francesa, además de controlar el orpaillage ilegal, trafica droga y armas y se ha asociado con el crimen local, en un esquema idéntico al que aplica en Pará y Amazonas. La gendarmería francesa identificó en 2024 cerca de cuatrocientos individuos afiliados a facciones brasileñas en el departamento, entre ellas el Comando Vermelho, con presencia en Cayena, Kourou, Matoury y Rémire-Montjoly.

Desde la frontera, la mercancía entra en el corredor atlántico y sale por una red de puertos brasileños (Santos y Paranaguá en el Sudeste; Suape, Natal, Pecém y Salvador en el Nordeste; Barcarena, Vila do Conde y Santana en el Norte) oculta en cargas de café, fruta, carne congelada y productos industriales, con dos destinos: Europa occidental y el Golfo de Guinea, donde Lagos, Tema y Abiyán funcionan como plataformas de redistribución hacia Europa y Asia. Ese corredor lo comparten las dos grandes facciones brasileñas.

En Europa, más allá de los países que reciben la mercancía, CV ya se habría establecido en Portugal e Italia, según las autoridades brasileñas aunque se trata de un movimiento todavía embrionario. La Policía Judicial portuguesa no confirma aún esa presencia operativa en su territorio, y tampoco la del PCC, cuyos efectivos en el país un informe de inteligencia llegó a cifrar en un millar en 2023.

 

 

6. Rivalidades, alianzas y cooperación internacional.

El mapa de adversarios del CV incluye al PCC, al Terceiro Comando Puro, a Amigos dos Amigos y a las milicias. Fuera de Río se le suman organizaciones regionales en el Norte y el Nordeste.

La relación con el PCC define el ciclo estratégico del crimen organizado brasileño. La alianza histórica entre ambas organizaciones se rompió hacia 2016, tras la disputa por las rutas fronterizas y el control del suministro paraguayo. En febrero de 2025 ambas facciones pactaron una tregua para reducir los costes de la guerra. Duró unos tres meses. El 28 de abril de 2025, comunicados atribuidos a las dos organizaciones anunciaron su fin, con acusaciones cruzadas sobre la muerte de personas inocentes, y desde entonces el enfrentamiento se ha mantenido abierto. Esa guerra es además el principal motor de las alianzas regionales de ambas partes: casi todos los pactos que el Comando Vermelho ha firmado fuera de Río se explican como respuesta a la entrada del PCC en un estado, y casi todas las rupturas se explican por lo contrario.

Pichação em muro demarca território do Primeiro Comando da Capital (PCC) em São Paulo. Facção é “tudo 3”.

Imagen 8. Pintada en una pared delimita el territorio del Primer Comando de la Capital (PCC) en São Paulo. Fuente: Terra.

 

Dentro de Río, el adversario estructural son las milicias. Entre 2007 y 2024 crecieron un 315 % en área controlada y todavía abarcan más extensión total que el Comando Vermelho, pero llevan años retrocediendo frente a su avance. Es además un conflicto de naturaleza distinta al que libra contra el PCC, porque no se disputan rutas de exportación sino el cobro de servicios sobre una población cautiva.

Los otros dos rivales cariocas son, en rigor, hijos de la propia facción. Amigos dos Amigos, nacido de la escisión de los noventa, controla puntos de venta en las zonas norte y oeste y es hoy el único grupo en retroceso sostenido de toda la serie histórica. El Terceiro Comando Puro surgió a su vez de la ruptura del Terceiro Comando, precisamente por el acercamiento de este a Amigos dos Amigos. Acabó absorbiendo a su grupo matriz, crece desde 2018 y se ha consolidado como tercera fuerza del estado. A diferencia de Amigos dos Amigos, no limita su enfrentamiento con el Comando Vermelho a Río y lo continúa en Amazonas, Ceará, Bahía y Espírito Santo.

Fuera de Río, casi todos sus enemigos regionales fueron antes socios suyos. La ruptura llega siempre cuando la facción deja de necesitar al aliado porque ya puede quedarse con su territorio. La Família do Norte le permitió durante una década disputar al PCC las rutas fluviales del Amazonas, y todavía como aliada ejecutó en enero de 2017 la matanza del penal Anísio Jobim. Ese mismo año el Comando Vermelho absorbió a una escisión suya, se quedó con media Manaos y desencadenó una guerra que en mayo de 2019 dejó cincuenta y cinco presos ejecutados. En Ceará el golpe vino tras la caída de “Lampião” en febrero de 2021, varios mandos locales rompieron con la organización y fundaron la Massa Carcerária, que llegó a controlar el 40 % del estado antes de quedar reducida a unas pocas bolsas en Caucaia y Fortaleza. Y en Paraíba, la Okaida, aliada del PCC hasta 2010, después socia del Comando Vermelho, y enemiga desde que este compró a sus liderazgos en 2023 para quedarse con el estado.

En Rio Grande do Norte la facción rompió en 2026 con el Sindicato do Crime, hasta entonces aliado, en Ceará desplazó del mapa a los Guardiões do Estado y en Bahía se enfrenta al Bonde do Maluco, que desde 2024 opera junto al Terceiro Comando Puro, es decir, junto a un enemigo carioca del Comando Vermelho. En Maranhão, con nueve grupos activos, ninguno de los locales se alinea de forma estable con las dos facciones nacionales, y el Bonde dos 40, responsable de las matanzas de Pedrinhas entre 2010 y 2014, fue sucesivamente aliado de ambas antes de combatir al Comando Vermelho en 2019 y acabar vinculado a Amigos dos Amigos.

Del lado de las alianzas, la facción rara vez absorbe: franquicia. Bahía ofrece el mejor catálogo del modelo y también de su excepción, porque allí el Comando da Paz fue absorbido y funciona hoy como brazo directo de la organización, mientras el Bonde do Ajeita mantiene desde 2021 una alianza que conserva su identidad propia. La diferencia importa, porque decide qué ocurre cuando el pacto se rompe: al absorbido se le disuelve, al franquiciado se le combate.

El Sur obliga a distinguir una tercera figura, la del socio autónomo. En Rio Grande do Sul, donde el Comando Vermelho no tiene presencia propia, Bala na Cara no es una filial suya sino una organización regional independiente, con sus territorios y su dominio carcelario, que mantiene con la facción carioca una relación logística y comercial en el tráfico interestatal. Su líder fue detenido en una megaoperación y descrito por las autoridades como socio del Comando Vermelho. La prueba de que el vínculo es horizontal está en el espejo: Os Manos, su rival en el mismo estado, mantiene exactamente el mismo tipo de acuerdo con el PCC. En la Amazonía, en cambio, la facción coopera con estructuras regionales pequeñas que le aportan lo que no puede desplegar desde Río, conocimiento del terreno y control de embarcaderos, para disputar al PCC las rutas fluviales.ç

Sócio do CV, líder da Bala na Cara é preso em megaoperação

Imagen 9. Pintada en una pared delimita el territorio de Bala na Cara (BNC) en Rio Grande do Sul. Fuente: Metrópoles.

 

En el exterior, la cooperación mejor documentada es con las disidencias de las FARC, que reúnen los envíos a pedido del comprador brasileño en los acopios de Caquetá, Putumayo, Huila y Amazonas. La asociación se remonta a los años noventa, cuando Fernandinho Beira-Mar negoció directamente el intercambio de armas por cocaína y fue detenido en Guainía en 2001 mientras trataba con el jefe guerrillero Tomás Medina. A ello se añade un segundo interlocutor colombiano, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Los servicios de inteligencia policial ecuatorianos lo situaban ya en 2021 en contacto con CV (también con PCC). El segundo socio es el Tren de Aragua. La investigación de la Policía Civil de Roraima de junio de 2026 sostiene que abastece al Comando Vermelho de fusiles, ametralladoras del calibre .50 y lanzagranadas. El grupo venezolano es un proveedor que vende a los dos bandos de la guerra brasileña. En la Guayana Francesa, la policía judicial documenta que clanes locales como el B13 de Matoury y el BTR Gang se han asociado con las facciones brasileñas implantadas en el departamento, entre las que figura el Comando Vermelho. Fuera de ese arco solo existen contactos comerciales sin estructura.

 

 

7. Actividad notable.

El Comando Vermelho ha estado involucrado en varios episodios de importancia nacional e internacional. Los principales son:

El asesinato del periodista Tim Lopes (2002). En junio de 2002, el reportero de TV Globo Tim Lopes fue secuestrado, torturado y ejecutado en Vila Cruzeiro mientras investigaba con cámara oculta los bailes funk organizados por la facción. El responsable, Elias Pereira da Silva, Elias Maluco, fue condenado en mayo de 2005 a veintiocho años y seis meses por homicidio triplemente cualificado, ocultación de cadáver y asociación criminal. El caso marcó el momento en que la organización dejó de limitar su violencia al mundo del tráfico para dirigirla contra quien lo documentaba.

Las matanzas carcelarias de enero de 2017. La ruptura con el PCC se saldó en las prisiones. En el Complexo Penitenciário Anísio Jobim de Manaos y en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, en Roraima, murieron casi noventa presos en pocos días. Fue la demostración de que la cárcel sigue siendo el terreno donde la facción libra y resuelve sus guerras.

El ataque de la Barra da Tijuca (2023). El 5 de octubre de 2023, pistoleros de la facción abrieron fuego contra un quiosco de la playa y mataron a tres médicos ortopedistas, Marcos de Andrade Corsato, Perseu Ribeiro Almeida y Diego Ralf de Souza Bomfim, e hirieron a un cuarto. La investigación concluyó que el objetivo real era un miliciano, Taillon de Alcântara Pereira Barbosa, y que uno de los médicos fue confundido con él en el marco de la disputa por Rio das Pedras. La cúpula ejecutó después a los propios autores en un tribunal del crimen, lo que ilustra a la vez el error de cálculo y el mecanismo disciplinario interno.

La Operação Contenção (2025). El 28 de octubre de 2025, la Policía Civil y la Policía Militar desplegaron en los complejos del Alemão y de la Penha la operación más letal de la historia de Brasil, con 121 muertos según el balance actualizado por las propias autoridades. La facción respondió con el procedimiento que tiene codificado: bloqueo de vías con vehículos incendiados y repliegue hacia zonas de vegetación densa. El episodio abrió el debate nacional sobre la letalidad policial y colocó a la organización en las portadas internacionales.

La designación como organización terrorista por Estados Unidos (2026). El 28 de mayo de 2026 el Departamento de Estado designó al Comando Vermelho y al PCC terroristas globales especialmente designados, e incorporó a ambos a la lista de organizaciones terroristas extranjeras el 5 de junio. La resolución congela sus activos bajo jurisdicción estadounidense, prohíbe cualquier transacción con ciudadanos o empresas de ese país y amplía las herramientas judiciales disponibles contra quien los financie. El Gobierno brasileño se había opuesto a la medida por sus implicaciones jurídicas y de soberanía, lo que convierte el episodio en el primero de la serie con consecuencias diplomáticas.

La interferencia en las elecciones de Ceará (2026). Durante la campaña de 2026, la Policía Civil, el Ministerio Público estatal y la Fuerza Integrada de Combate al Crimen Organizado (FICCO) investigaron el veto de la facción a la actividad política en los barrios que controla en Sobral y otros municipios: prohibición de caravanas y banderas, retirada de adhesivos de viviendas y vehículos y cobro de hasta sesenta mil reales por autorizar una campaña en un barrio. Una operación de agosto de 2026 se saldó con catorce detenidos, tres de ellos concejales, y los investigadores sitúan las órdenes en un mando de la organización que las dictaba desde Río de Janeiro. Es el paso de la extorsión económica a la extorsión política, y el que mejor mide hasta dónde ha llegado su poder de veto sobre la vida pública.

 

Folha de sao paulo

Imagen 10. Decenas de cadáveres son trasladados por los vecinos a la plaza al día siguiente de la Operação Contenção en Río. Fuente: G1.

8. Conclusión.

Pese a cinco décadas de intervención estatal, el Comando Vermelho sigue activo y constituye hoy una de las principales amenazas criminales de la región. La organización ha demostrado ser descentralizada, adaptable y resistente a las operaciones de gran escala. No es una pirámide, sino una red de actores locales unidos por lealtad carcelaria, reputación y conveniencia comercial, y esa arquitectura explica tanto su supervivencia como su límite: le permite crecer sin desplazar cuadros desde Río y reemplazar a cualquier mando abatido sin interrumpir la actividad, pero también hace que sus alianzas se deshagan con la misma facilidad con la que se sellan.

Su internacionalización suele leerse como señal de fortaleza y es más bien la consecuencia de una derrota. Todas sus relaciones exteriores documentadas son posteriores a la ruptura con el PCC en 2016, y responden a un patrón preciso: la facción no compra organizaciones, compra funciones. Sus socios están en el origen de la cadena de valor, donde se produce la hoja y se compran los fusiles, mientras los del PCC están en el destino, en las redes que colocan la mercancía en Europa y África. Eso la convierte en un comprador poderoso y en un exportador subordinado.

El indicador más revelador de los últimos años no es una incautación sino una elección. Cuando una organización nacida para disputar puntos de venta empieza a decidir quién puede hacer campaña en un barrio, el problema ha dejado de ser de seguridad pública para convertirse en un problema de soberanía.

De ahí que la respuesta tenga un límite conocido. Las megaoperaciones obtienen sistemáticamente más bajas que detenciones de mandos y no alteran la recaudación del gas ni la tasa al comercio, que es lo que sostiene la estructura. Mientras el Estado no recupere la prestación de esos servicios en los territorios que dejó de administrar, no reduzca la cantera que alimenta el reclutamiento, concentrada en menores de dieciséis a dieciocho años con abandono escolar previo, y no impida que la cárcel siga funcionando como centro de mando, cada operación seguirá produciendo muertos sin producir control. El Distrito Federal, donde una política penitenciaria deliberada ha impedido que ninguna facción se apropie de una prisión, es hasta ahora el único indicio de que existe una alternativa.

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